viernes, 2 de diciembre de 2011

Estatua.

En los días 30 de noviembre y 1 de diciembre, la clase de filosofía ha sido diferente, y muy interesante, con respecto al resto. Merino, puso una música relajante y comenzó a decir lo que nosotros deberíamos de ir haciendo. Cerramos los ojos y nos dejamos guiar. Él nos fue dando indicaciones, primero entrabas en una sala oscura, tipo un museo, pero ahí no vías nada, todo era oscuro, muy oscuro. Luego, vías como una figura a lo lejos, una especie de estatua, la cual deberías de ser tú mismo(aun que en realidad, yo no era yo), y la rodeabas, observándola, tocándola(era como de hielo, muy fría, y brillante)... A continuación tú te convertías en esa estatua(ahí si que era yo ya), inmóvil, fría, una situación un tanto incómoda. Después ya nos podíamos mover, sentíamos que nos movíamos siendo estatuas, fue increíble, pero daba un poco de pánico. Al final, volvimos a ser nosotros mismos (por lo que mi estatua ya no era yo, no conseguí verme a mi misma como estatua), y rodeamos la estatua una vez más. Poco a poco esa estatua fue desapareciendo, y nosotros regresamos al mundo real.
La verdad es que esta experiencia ha sido fascinante y me encantaría repetirla. [Muchas gracias Merino]

1 comentario:

  1. De nada. Si estás dispuesta a embarcarte en nuevas experiencias, cuenta conmigo.

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